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¿Y cuáles son las sensaciones después de un mes del A-Fest?

Por: Jimena Bravo Buitrago

A una semana del A-Fest en Cartagena no lograba poner en palabras lo que estaba sintiendo. Hoy, un mes después del evento, el tiempo ha sido el aliado para aterrizar la semana que viví junto a 300 extraños que ya considero mis amigos.

Las primeras horas fueron de ansiedad por lo desconocido. Ese día para mí lo único familiar eran mi amigo Juanda que de alguna forma éramos anfitriones por ser la primera vez que Mindvalley llegaba a sur américa, en este caso a Colombia. Confieso que antes de aterrizar en Cartagena había entrado a un Zoom que habían organizado algunos de los asistentes al evento para que nos conociéramos; estos son el tipo de acciones que nacen de aquellos que ya son veteranos en el A-Fest para darle la bienvenida a los primíparos (como yo!).

También desde días antes del evento me había aventurado a ingresar a un grupo de whatsapp que nació por accidente y que crecía cada minuto con mensajes que hablaban con una familiaridad que, personalmente, me resultaba algo incómoda. Hoy pienso que estas acciones me dieron tranquilidad, pero también hicieron que el grado de ansiedad siguiera subiendo.

La diversidad en pleno: eso es A-Fest

Mindvalley selecciona quienes pueden asistir al A-Fest y es importante mencionar la razón de esta selección: celebrar la diversidad. Según nos explicaron una de las variables más importantes en el proceso de selección es tu nacionalidad, y después de vivir la experiencia tiene todo el sentido.

En el A-Fest ningún país se siente una mayoría, ninguna cultura se impone, tanto que al segundo día ya no me sentía en Colombia ni en ningún país en particular, había aterrizado en el mundo Mindvalley donde la diversidad se respira por todas partes. Un ambiente que rompe con cualquier mito o creencia porque lo que para vos es un tabú para otros es la normalidad.

Un espacio donde se siente bien pensar diferente y ser respetado, donde nadie te impone sus creencias y además se toman el tiempo de explicarte su punto de vista sin el ánimo de generar polémica, mucho menos de juzgar.

En su primera intervención Vishen, fundador de Mindvalley, le dio un mensaje a todos lo que como yo estábamos en nuestro primer A-Fest y fue algo como:

“Bienvenidos a un grupo de 300 personas que genuinamente quieren ser tus amigos”

El A-Fest es vivir una experiencia en la que podíamos ser y sentirnos como quisiéramos

Y aunque puede sonar increíble, debo confesar que Vishen no lo pudo haber explicado mejor. El A-Fest reúne a unas 300 personas que son dadas al servicio, que son conscientes de sus talentos y de que quieren compartirlos con los demás, con el mundo. No era raro sentarse a desayunar o tomarse un café con personas de diferentes países, que se abren a compartir sus experiencias, extraños que se acercan y sin ninguna pretensión te dan un consejo.

El A-Fest es una cadena de favores desde el día uno; una cadena que después de un mes sigue creciendo.

La diversidad en pleno, eso es A-Fest

Había aterrizado en el mundo Mindvalley donde la diversidad se respira por todas partes.

¿Y Las Fiestas?

¡Claro! Soy latina y claramente la música fue el punto de encuentro para colombianos, argentinos, mexicanos, ecuatorianos, chilenos, peruanos y venezolanos que disfrutábamos esos espacios para invitar a los demás países a bailar. Sin duda el networking y esas conexiones que se generan en el tiempo que tenemos para conocernos es lo que más valor le da a la experiencia. El hecho de buscar los outfits para las fiestas temáticas y en mi caso de llamar a Xime, mi nueva amiga de Medellín, para ver que nos íbamos a poner, era parte del show.

“Vivir una experiencia en la que podíamos ser y sentirnos como quisiéramos”

Les he hablado de todas las cosas que no esperaba del evento pero que hoy les doy prioridad. Ahora les voy a hablar de los contenidos, de una agenda académica y una producción perfectamente diseñada para brindarnos herramientas que hoy aplicamos en nuestras vidas.

«No todo fue baile», le respondí a Santi Botero, yo fui a aprender de los mejores

Hablamos de propósito, de esa mentalidad de crecimiento que hoy más que nunca debemos fomentar. De ventas, de inteligencia artificial, de emprendimiento, de comunicación asertiva, mejor dicho, meditamos, nos apoyamos… no todo fue rumba, también estudiamos, lloramos, reímos, ¡cantamos! y dejamos en papel todas las tareas que hoy ya he comenzado a implementar en mi compañía y en mi vida… además hoy también tengo tareas compartidas porque me siento responsable de aportar para que mis nuevos amigos cumplan con el sueño que se trazaron.

¡Escribir para mí es uno de los grandes placeres, utilizar las palabras para recrear momentos siempre ha sido vital en mi vida para revivir entre puntos y comas lo bailado!

Por eso era importante tomarme el tiempo de aterrizar y de extrañar ese mundo fantástico en el viví por una semana. Hoy el chat de whatsapp sigue activo, más de 200 personas de todos los rincones del mundo contando sus experiencias, miles de fotos que nos hacen vivir nuevamente cada momento, como si cada una fuera el diploma que nos graduó oficialmente como SPIRITUAL BADASSES.

¿Así que cuál es mi sensación después de un mes del A-Fest? creo que la argentina Florencia Andres no lo pudo haber dicho mejor en su conferencia “¡Oh what the heck, go fo it anyways!”

¡Gracias Mindvalley, and to all of my afesters, see you next year!

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