Hace un año exactamente me invitaron a escribir un artículo sobre el futuro de los eventos corporativos, un artículo que en su momento titulé Cuarentena Creativa, y que hoy me tomo el tiempo de leer nuevamente, con detenimiento, analizando cada palabra como si fuera una entrada de mi diario.

Hoy puedo ver cuáles fueron esas cosas que marcaron la diferencia y cuáles las que tuve que hacer a un lado, qué cosas pronostiqué de manera atrevida y cuál es la situación actual de una industria que evidentemente se transformó y que hoy se reactiva con resultados positivos.

Hay veces que pierdo la noción del tiempo (siempre ha sido difícil separar mi vida profesional de la personal, no es una queja ni mucho menos), semanas en las que honestamente se me pierde el sábado y cuando menos pienso me recibe el lunes. El teletrabajo nunca me fue ajeno, lo que cambió es que en el escenario actual mis clientes, conferencistas y proveedores también lo están implementando.

Hace unos meses les hablé de la necesidad que sentían las compañías por encontrar una forma para capacitar y acompañar a sus empleados, y es cierto que tras una pausa incómoda y de gran incertidumbre, hoy mis clientes están capacitando a sus empleados y además están considerando opciones que aplican a toda la familia, porque nos dimos cuenta que el teletrabajo es mucho más que responder emails desde la casa;  significa compartir en familia mientras todos trabajan o estudian en un mismo espacio, hoy formamos a las personas en temas tales como liderazgo, equidad de género y esperamos que el contenido aplique para todos los integrantes de la familia porque el bienestar de los empleados incide en su trabajo.

Cuarentena Creativa hacía referencia a esas habilidades para el siglo XXI, que suenan muy bonitas, pero ¿qué hacemos a diario para aprender lo que nos acerca a nuestro objetivo y desaprender lo que ya no nos sirve? Les confieso que el trabajo en equipo es esa habilidad que a mí personalmente más me ha servido, que se desarrolla con tiempo pero que claramente marca la diferencia en momentos difíciles. Tengo la fortuna de pocos de trabajar con conferencistas de gran reconocimiento, con personas expertas en diferentes temas y amigos que me sirven para celebrar mis triunfos y también para desahogarme en los días en que nada sale bien. Hoy reconozco más que nunca que trabajar en equipo ha sido la clave en lo que hago, pues la confianza mutua en mis conferencistas llega a tal punto que existe la absoluta convicción de que pase lo que pase siempre nos vamos a respaldar, una cercanía que precisamente me ha permitido ofrecerle a mis clientes el mejor de los servicios.


La tecnología puede fallar

Recuerdo un caso puntual, y es que la tecnología, como todo en la vida, en cualquier momento puede fallar, pero solo un equipo unido logra sacar adelante un evento en vivo donde uno de los dos conferencistas abandona la sesión repentinamente por fallas técnicas. La reacción automática de su compañero fue cubrirlo mientras solucionábamos el problema, digo “automática” porque solo un verdadero equipo entiende que la falla de uno es en realidad el problema de todos. En ese caso lo más fácil era culpar al cliente porque no había cumplido con los requerimientos técnicos para el desarrollo del evento, pero en ese momento para todo el equipo The Squad lo único importante era que los clientes de mi cliente no notaran la situación y disfrutaran el evento. Al terminar la sesión, en la llamada que siempre hago con mis conferencistas para evaluar nuestro trabajo, con la adrenalina aún a tope, nos reíamos de esos segundos que fueron una eternidad y de la reacción automática que hablaba de la confianza que nos teníamos como equipo, cada cual ayudando a resolver desde sus capacidades.

 

Ahora hablemos de los eventos híbridos, eventos corporativos con un componente virtual y uno presencial.

Bueno pues creo que hacen falta un par de artículos más para poderles contar lo que voy a sentir ese día que podamos regresar a la presencialidad sin la angustia de que podemos ser un riesgo para los asistentes o ellos un riesgo para nosotros. Si bien es permitido hacer eventos presenciales para grupos pequeños, la experiencia no es la misma. Y es que no es fácil tener a un deportista o a un artista y no tener la oportunidad de acercarse con toda la confianza a pedirle una foto. Claramente la Cuarentena Creativa hoy es un reto de Creatividad Digital.

Ya no solo hacemos simples reuniones por Zoom, hoy les puedo hablar de conversatorios con diferentes puntos de vista, de conferencias mientras cocinamos, hoy los maestros de ceremonias pueden ser Reggie, una marioneta roja y peluda que se denomina como un pandennial. Así que si le sumamos al trabajo en equipo una buena dosis de creatividad y empatía podemos hablar de grandes resultados. El ejemplo más claro es con la cooperativa de profesionales más grande de Colombia, un cliente que confió en nosotros desde el comienzo, que el año pasado canceló algunos eventos presenciales que teníamos confirmados y que nos abrió la puerta a ser parte de su equipo para innovar con contenidos y formatos virtuales que permitieran interacción y conexión con la audiencia. Hoy, por segundo año consecutivo, tendremos conferencistas colombianos e internacionales, que, en diferentes formatos, prometen llevarle contenidos de valor a todos los asociados. Hoy la aceptación de los asociados para consumir contenidos virtuales es cada vez mayor, con eventos virtuales de 400, 600 y 1000 personas conectadas de manera simultánea.

¿Y qué me ha tocado desaprender en este tiempo? Algunos deben saber que además de trabajar con conferencistas también soy productora de eventos, lo que significa que no dejo nada al azar, que los detalles y el tratar de controlar al máximo las variables siempre han sido la clave en mi trabajo;

esto que antes veía como una de mis mayores cualidades hoy puede ser uno de mis talones de Aquiles. Saber que no estoy frente al conferencista en caso de que falle el internet o, peor aún, que me falle a MÍ el internet y que pierda el contacto por breves segundos con mi cliente y el conferencista solía ser mi mayor estrés. Un estrés que no solo me afectaba a mí sino al conferencista. Y es que hay que oír a Santiago Botero hablar sobre el día que durante una conferencia le envié decenas de mensajes por Whatsapp en medio de mi angustia. ¿Cómo lo solucioné? ¡Confiando en mi equipo! Orlando Duque habla del miedo en sus conferencias, de esa sensación que uno siente cuando no hace la tarea, cuando no se ha preparado, cuando deja los resultados a la suerte o a un amuleto; pues bueno, cuando solté el control y confié en que había hecho todo lo posible para que las cosas salieran bien eso fue exactamente lo que conseguí.

Para cerrar hoy vuelvo a citar a Juan David Aristizábal: entender el contexto, aprovechar mis talentos y hacer que las cosas pasen, así lo he hecho tal cual como ecuación matemática. Entendí el contexto y le saqué provecho a mis habilidades para transformar mi trabajo de la mano de los clientes, porque en este viaje los clientes también estaban aprendiendo, estudiando y analizando las posibilidades. Me dediqué a acompañarlos y en el camino reactivé clientes y conocí algunos nuevos que nunca he visto en persona, pero hoy nos tenemos toda la confianza cuando comenzamos a diseñar un nuevo evento. Debo confesar que aún hay algunos clientes austeros que se han dejado ganar por la angustia y la incertidumbre, pero la necesidad de retomar las agendas de formación, las capacitaciones y los encuentros con contenido de valor es evidente. Temas como empoderamiento femenino, equidad de género para incentivar la presencia femenina hoy más que nunca en las compañías, inspiración y adaptación al cambio porque con o sin pandemia hay muchas personas que han vivido su propia pandemia, han sido resilientes y han salido adelante, liderazgo del siglo XXI, futuro del trabajo, bienestar, productividad y cómo utilizar las pantallas para comunicarnos asertivamente, son temas que nos ayudan a crecer como personas y como profesionales; contenidos y experiencias que nos hacen sentir valorados y agradecidos con las compañías para las que trabajamos.

«Entendí el contexto y le saqué provecho a mis habilidades para transformar mi trabajo de la mano de los clientes, porque en este viaje los clientes también estaban aprendiendo, estudiando y analizando las posibilidades. Me dediqué a acompañarlos y en el camino reactivé clientes y conocí algunos nuevos que nunca he visto en persona, pero hoy nos tenemos toda la confianza cuando comenzamos a diseñar un nuevo evento.»

Hoy seguimos teletrabajando y ya casi ni me acuerdo del antes. Los humanos tenemos esa capacidad de borrar lo que no nos sirve y, como en un juego de cartas, barajar de nuevo y jugar con las que nos tocan. Somos animales de costumbres y recursivos, y es que creo que las necesidades nos despiertan la creatividad que se duerme en la zona de confort, esa creatividad innata en el ser humano, y las ganas de intentarlo varias veces hasta encontrar la salida. Hoy volví a “hablar” francés; o bueno eso dicen los puntos que sumo hace 260 días en Duolingo. Hoy soy feliz porque sigo disfrutando mi trabajo acompañando a mis clientes desde la distancia y en una nueva realidad con necesidades diferentes, pero con la seguridad de que todos en The Squad tenemos el talento necesario para acompañarlos a crear experiencias que transforman.

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